El efecto del consumo de pornografía en las relaciones sexuales

09/11/2024 por Psicología MensActiva S.L.

La pornografía y el contenido erótico han existido de diversas formas a lo largo de los siglos y de las generaciones. Este contenido se ha representado en la literatura, en el cine, en el arte y en la pintura pero ha sido en las últimas décadas cuando su accesibilidad y su oferta ha aumentado exponencialmente. Además, el auge de internet ha facilitado considerablemente su acceso y su consumo, algo que ha repercutido en que a día de hoy sea muy accesible para cualquiera con sólo tener acceso a internet.

Este fácil acceso ha llevado a un cambio en la percepción social del sexo y la sexualidad. La pornografía no solo influye en las expectativas sobre el sexo, sino que también ha contribuido a la normalización de comportamientos que pueden no ser realistas o saludables en la vida real ya que el consumo excesivo de la pornografía puede tener graves consecuencias para nuestra salud, especialmente para nuestra salud sexual y nuestras relaciones sexuales y de pareja. A medida que la pornografía se convierte en una fuente común de educación sexual, surgen preocupaciones sobre sus efectos en la intimidad, la satisfacción sexual y la salud emocional de las personas involucradas en relaciones románticas.

Consumo actual de pornografía

Como ya se ha mencionado antes, a día de hoy, el consumo de pornografía se ha disparado considerablemente en la actualidad, debido principalmente a la inmediatez y a la facilidad que ofrecen tanto las redes sociales como internet.

Un estudio de la universidad de Standford, determinó que alrededor del 90% de los hombres y el 60% de las mujeres han consumido pornografía en algún momento. Además un informe del SIECUS “Sexuality Information and Education Council of the United States” indica que el 50% de los jóvenes consumen porno antes de los 14 años.

España, aunque no sea de los países que más contenido pornográfico consumen (los primeros son Estados unidos, Inglaterra y Japón) también tiene unas cifras preocupantes sobre todo en cuanto a los jóvenes. 6 de cada 10 jóvenes en España (62,5%) consumen pornografía (72,1% en el caso de los chicos). De estos, casi la mitad considera que ve demasiado y que ha intentando reducir el consumo pero le ha sido imposible.

El carácter adictivo del porno

Las características alrededor del porno replican el patrón de cualquier tipo de adicción; una recompensa que nos ofrece mucho placer y que a su vez nos supone poco tiempo y esfuerzo conseguirlo. La pornografía hace que quien la consume se excite mucho más rápido haciendo también que lleguen al orgasmo mucho más rápido.

Además, parece que el consumo de la pornografía genera tolerancia (otras característica de las adicciones) es decir, que a mayor consumo a lo largo del tiempo, mayor cantidad de estímulo se necesita para conseguir el mismo placer. Esta situación llevada al extremo, puede llegar a generar una adicción con sus consecuentes interferencias y limitaciones en la vida diaria.

¿Cómo influye la pornografía en las relaciones sexuales?

Influencia en las expectativas sexuales

Uno de los aspectos que más se ven influenciados de cara a las relaciones sexuales son las expectativas que se pueden generar. La presencia de la pornografía en edades cada vez más  tempranas hace que se convierta en una fuente de “educación sexual” principal haciendo que los modelos de referencia en cuanto al sexo y al comportamiento sexual, sean, en realidad escenas ficticias que no tienen nada de realista.

La exposición continua a este contenido puede modelar nuestra percepción del sexo así como de cómo esperamos que sean nuestras experiencias sexuales, llegando a querer reproducir ciertas escenas en nuestra vida real. Esto hace que a la hora de enfrentarnos a las interacciones sexuales, nuestras expectativas estén demasiado distorsionadas, llegando a generar frustración, decepción e incluso insatisfacción sexual, simplemente porque nuestro modelo de referencia es de todo menos realista. Además, este contenido replica unos roles de género que cada vez se asemejan menos a la realidad que ahora existe en cuanto a diversidad sexual, pudiendo llegar a imponer ciertos comportamientos o dinámicas sexuales (hombre dominante, mujer sumisa) que suponen una coacción en la libertad sexual individual.

Genera inseguridades

Por otro lado, los actores que protagonizan este contenido, no suelen representar a la población media de la misma manera que no podríamos decir que las modelos de Victoria´s Secret suponen una representación realista de los cuerpos de las mujeres generales. Estos estándares en cuanto a los cuerpos como el tamaño de los genitales, la gestión de la depilación etc, hace que los consumidores del porno inevitablemente se comparen, pudiendo generar muchísimas inseguridades y complejos de cara a sí mismos. La inseguridad en uno mismo a la hora de mantener relaciones sexuales puede ser un predisponente a la hora de padecer ciertas dificultades sexuales como la eyaculación precoz, el vaginismo o la impotencia sexual.

Fomenta la violencia y el machismo

Aunque en teoría hay muchos tipos de pornografía, la realidad es que es un contenido principalmente de unas características muy concretas. Este contenido suele estar caracterizado por una dinámica de poder ejercida por el hombre hacia la mujer. Se ve representado de muchas maneras como el hombre ejerce un rol de dominancia sobre la mujer mientras que esta lo ejerce de sumisión. Además, en las escenas pornográficas, se representa y normaliza mucha violencia sexual contra las mujeres. Estas formas de violencia van desde  abusos de ciertos tipos y falta de consentimiento, hasta agresiones verbales y físicas, etc. La normalización de esto puede hacer que por un lado los hombres no perciban esto como violencia e intentan ejercerla y de la misma manera, las mujeres cedan ante tales dinámicas.

Influencia en las relaciones de pareja y la conexión emocional

Independientemente de la relación sexual como tal, la conexión emocional es un pilar muy importante de las relaciones de pareja o íntimas. Esto es, la creación de un vínculo más allá de lo físico, donde se impliquen factores como la confianza, el cariño, y la comunicación. La pornografía, suele representar el sexo como un acto puramente físico, donde apenas hay conexión emocional o un vínculo más allá del sexo en sí.

Adoptar esto como modelo en las relaciones de pareja puede hacer que el sexo se convierta en un mero trámite frío, directo y mecánico para llegar a un fin: el orgasmo, pasando por alto y descuidando todos los aspectos emocionales e íntimos que son exclusivos y característicos de las relaciones de pareja. Además esto puede resultar en experiencias sexuales vacías o mecánicas, donde la intimidad real se ve relegada a un segundo plano afectando esto a la satisfacción sexual de la vida en pareja.

Todo lo expuesto aquí subraya la necesidad que tiene la sociedad (y que seguirá teniendo) de tener una buena educación sexual, enmarcada en valores, en realidades, en empatía y en comunicación. El contenido que el porno ofrece no puede estar más lejos de la realidad y como hemos visto, distorsiona las expectativas sobre el sexo al igual que contribuye a la normalización de dinámicas peligrosas y violentas. Como siempre, la mejor manera de combatir la ignorancia y la desinformación será a través de la educación y en este caso de una educación sexual.

Si tienes problemas de adicción a la pornografía o dificultades en tus relaciones sexuales debido a esto, no dudes en ponerte en contacto con nosotras. Nuestro equipo de psicólogas especialistas puede ayudarte.

Este artículo ha sido redactado por Claudia Lucas Cintado durante la realización de sus prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria.

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